lunes, 31 de diciembre de 2012

Mechón blanco.

Sonríe y mis manos ríen
ansiosas de su regazo,
de su infancia eterna.

El perro juega en sus piernas
y su verso forma todas mis palabras.

Es tu gesto mi pluma más humilde,
la más tierna de mis estrofas está en tus ojos
que ahora corren divertidos tras el balón.

Y paras todos los goles
como retienes mis tristezas y mis miedos
con tu gesto tranquilo, inquieto
de quién no sabe lo que es la vida
y a la vez eres vida de mi rastro.

Es mi savia tu sonrisa
y tu risa más que vida me regala.

Y puedo ser feliz desde esta ventana,
de tus manos a mi canto...
hoy sé, culpable es tu melodía,
qué es sonreírle sin reír a la vida.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Suscitándote




Te he sentido tantos días y, sobre todo, tantas noches
como se siente ver el aire cuando la niebla se duerme
o hablar a aquella muñeca que tanto te dio en la infancia,
como se dobla un suspiro esperando llegar al mañana.

Te he visto entre balcones y ojos de nostalgias,
entre sillas silenciosas y palabras mal rimadas,
en la Luna y las paredes,  ambas suscitando rimas blancas,
en los labios de otros besos, en los ojos de otras caras.

Pero nunca te quise tanto como cuando no me mirabas,
como cuando estabas lejos y tu cama era tu cama,
y yo, borracho de pena, tan solo te imaginaba

y en tu perfecta figura sonrisas te dibujaba
y eras como ese suspiro que esperaba al mañana
como todas esas palabras que, ahora sí, bien rimadas
revestían tu inocencia de Luna y paredes blancas.

Y tus ojos eran los míos,
Y tus besos mis palabras.

Desenlaces y temblores




Toda rosa pierde su intenso color,
todo huracán acaba siendo soplo,
todo río desemboca en su final
todo dolor se calma con el tiempo.

No hay duda del sendero,
de que la vida es vida y es muerte,
de que los silencios son necesarios
tanto como las palabras.

No llegar a florecer,
marchitando luego, despacio,
tranquila, ya menos rosa, ya menos roja;

no ser ojo y después ser calma
aterrizando en cortina de lágrimas
por haber sido;

no llegar a ser curso
para después ensancharme
en desembocadura;

no sentirme morir
de manera diferente
a como se muere en un pecho,
para un día recordar en sintonía
con una carcajada furtiva
que hay más después de todo.

Y es que no le temo a la muerte,
lo que realmente me sobrecoge,
me asusta, me amedrenta,
estremece,hiela, espanta
acobarda, paraliza,aterroriza,
es no llegar a la vejez.

Soneto XVII


No te amo como si fueras rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que propagan el fuego:
te amo como se aman ciertas cosas oscuras,
secretamente, entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta que no florece y lleva
dentro de sí, escondida, la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo, ni cuándo, ni de dónde,
te amo directamente sin problemas ni orgullo:
así te amo porque no sé amar de otra manera,

sino así de este modo en que no soy ni eres,
tan cerca que tu mano sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño.

Pablo Neruda

domingo, 16 de diciembre de 2012

Y tú no eres


Siempre falto de algo;
del mechero altivo, inseguro;
de los filtros blancos y suaves
que saborean los detalles;
del tabaco muriendo en cada calada;
del papel siendo muerte en boca del tabaco.

Y tú no eres muerte porque no eres.

Siempre falto de algo;
de bolígrafo pensante;
del folio, insinuante;
de caricias caladas en tinta
o de palabras con sentido.

Y tú no eres caricia porque no eres.

Siempre falto de algo;
del agua que da la vida;
de la flor que vive del agua:
de la tierra vivida;
de la maceta que acoge.

Y tú no eres vida porque no eres.

Siempre falto de algo;
o del niño que se sueña adulto
o del adultero que sueña ser niño
o del adolescente que algún crepúsculo seré
o del anciano que alguna noche fui.

Y tú no eres niño porque no eres.
Y tú no eres anciano porque no eres.
Y tú no eres, no eres…y tú no eres.




Pero cuántas noches fui adultero en tu entrepierna
y niño en tu pecho.
y maceta en tus manos, y tus manos en mi flor,
y fui tabaco y te maté.
y  por eso ya no eres.

Y yo siempre falto de algo. 
Siempre falto de ti,

falto de ti con vida,
de ti venciendo a la muerte
atestándola de caricias.

Improperio


Joder, qué suave eres
cuando eres elocuente.

Y qué
rematadamente bonito eres desde arriba.
Y
qué jodida belleza tienes
en
mi regazo.
Y tus
abrazos lascivos
son tan groseros en tu dulzura que mi boca se llena de besos
y
dulcerías
basadas en un : ¡joder,
qué jodidamente bonito eres en horizontal!

Será el alcohol
de tus glándulas de
fresa,
será el licor
de
tu
coherente torpeza,
será la muerte de tu último
suspiro
lo que me lleva a morir despacio crucificado por tus miradas prohibidas.
Suicidio tan
hermoso en tus caricias
obscenas...

Muerto por el rayo de los versos no cantados,
tan cerca de
mi
tumba de ensueño,
¡que me entierren en
 tu pecho!
que después de ir al cielo
morir ya no causa ni
el más mínimo miedo.


sábado, 15 de diciembre de 2012

Eres tiempo perdido.


Nací niño hace algún tiempo.
Y entendías que yo no entendiera.
Y hoy no entiendo, y no lo entiendes.
¿Y qué ha cambiado más que el tiempo
para que no entiendas que no entiendo
que no entiendas que nací y aun sigo vivo?

lunes, 10 de diciembre de 2012

Viaje a través del tiempo.


Vuelvo a inventar
de las cenizas llamas
y viajo creando,
con la única herramienta encontrada,
una máquina del tiempo.

El reloj más patriótico, a lo lejos,
y más cerca que ninguno, mientras tanto
se distancia con su contoneo reiterado.

Vuelvo a mi labor,
no sin esfuerzo.
Otros recordarán mejor,
con grises aparatos
aparatosos y eficaces,
útiles y callados.

Con la mía viajo lento
a ilusiones completas.
Vida. Y aun te siento,
y de seguro dejaré,
de esta forma, con este empeño
desinteresado, ingenuo,
que abre los ojos al mundo
y viaja sin miedos,
con el espíritu valiente
del lugar a donde llego.

Y una estela de vida
devuelve la risa a su hogar,
repleto de astros,
a mi cuna esférica
plagada de pecas misteriosas.

Un viaje tan suave
como el hielo que escarcha
el corazón de las manos
y las inventa inservibles
y aun así las reconforta,
las cuida, las mece, y ellas maman.

Mi querido desamparo
en desierto de cenizas
impulsadas por el viento
cálido de la nostalgia,
a mi viaje frío y suave
bajo la mirada de este cielo dormido
que tiembla, emocionado.

Tiempo y espacio del amor

A Gabriele Morelli
Ah cuánta es la alegría 
de que estemos los dos rodeados de luz
y frente al mar, y reposar los cuerpos
en el abrazo estrecho de la noche,
y sentir que nos ata el mismo día.

Mas pronto, y aunque al mundo lo cobije
(y en él, a ti y a mí) un mismo tiempo,
real para tus ojos y los míos,
tú andarás por tus calles sin yo estar
y yo caminaré sin ti las mías. Lejanos,
nos poblará el recuerdo del amor,
me llegará en el sueño tu mágica visita,
y aún te amaré más. Hasta un día en que mueras,
o yo me muera, o muramos los dos,
y así será, aunque sigamos vivos.
Francisco Brines

domingo, 9 de diciembre de 2012

Bebamos vida.

De tus besos en mi espalda.
De un susurro incandescente.
De la vista crepuscular,
mientras el reloj va disminuyendo
el ritmo de su segundero,
perturbado, hambriento.
De pájaros que se entretienen
sin prisa por concluir
su danza y su gorjeo.
De soplo del viento en soledad.
De lluvia.
De su alianza con el sonido en silencio.
De paseos por puentes
con música que busca compartir su vals
con sauces que lloran.
De rumores de tristeza
en copas de vino rotas,
desquebrajadas, inservibles,
transparentes desde su nacimiento
hasta su muerte.
De niños y ancianos.
De manos temblorosas,
de temblores manoseados.
De palabras sin letras,
de letras que entrelazan sus dedos,
puntos y comas para formar
nuevas palabras.
De tus piernas inexistentes
entrelazadas con las mías.

Embriagarse de güisqui,
de miradas juzgadoras.
Ebrio por la falta,
borracho por la nostalgia.
Embriagarse de felicidad,
de tus ojos boca abajo,
de tus ojos boca arriba.
De tus ojos, sin rumbo,
decididos, incoherentes.

¡Hay tantas maneras de embriagarse!

Hoy el vaso de tu ombligo
danza con la música de los puentes
y la lluvia es generosa
y baña a los pájaros cantores,
somos niños, ancianos, copas,
y temblores de juventud
y las piernas se entrelazan
y tu silencio es del viento,
y nos juzgamos boca arriba,
boca abajo, sin rumbo,
decididos, incoherentes,
y el segundero exhausto
por tu beso en mi espalda
por tu susurro incandescente...

¡y yo ebrio de tantas cosas!

La poesía es un arma cargada de futuro.


Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.
Gabriel  Celaya

Palabras para Julia.



Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

J.A.Goytisolo

Nanas de la cebolla


La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Ser de vuelo tan lato,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa ni
lo que ocurre.

Miguel Hernández 

jueves, 6 de diciembre de 2012

No te rindas


No te rindas, aún estás a tiempo
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras,
enterrar tus miedos,
liberar el lastre,
retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros,
y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda,
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma
aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
porque lo has querido y porque te quiero
porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron,
vivir la vida y aceptar el reto,
recuperar la risa,
ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas
e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños.
Porque cada día es un comienzo nuevo,
porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.
Mario Benedetti

Lo fatal

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, 
y más la piedra dura, porque ésa ya no siente, 
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, 
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
 
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
y no saber adónde vamos,
¡ni de dónde venimos!...
Rubén Darío

Elegía

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
con quien tanto quería.)


Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero
.


Miguel Hernandez

lunes, 3 de diciembre de 2012

Desde un viejo praguense





El aire vocalizaba, claro,
generoso ante un violín
que lloraba con la risa
de un corazón embriagado.

Comenzó a cantar el pájaro
buscando protagonismo,
sediento bajaba al río
como fuegos apagados,
artificiales de vida.

Un castillo a lo lejos
suspiraba fantasía
y la princesa del cuento
lloraba desde su esquina.

Unos pasos cautelosos
por mantener encendidas
las luces que quedaban
susurrando realidad.

No pudo abrazar a nadie,
estaba solo con tanto.

Lloraba , como descalzo,
caminaba por el río,
sin pisarlo, sin mojarse,
¡Abrazaba tantas cosas!

La magia le transportaba,
música de en sueño fuiste.

En tu dulce melodía.
En cuerdas de madera triste.

De día sus pies pisaban
al son de lo improvisado,
acompañados de otros
y a la vez tan despoblados.

Ahora lloraban solos,
sollozaban sin reprimir
porque las luces muriendo
le envolvían de sentir.

Dulce ciudad de en sueño,
quién te pudiera comprar
y llevarte a este miedo
que provoca el despertar.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Rima IV

No digáis que agotado su tesoro,
    De asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
             Habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
             Palpiten encendidas;
Mientras el sol las desgarradas nubes
             De fuego y oro vista;

Mientras el aire en su regazo lleve
             Perfumes y armonías,
Mientras haya en el mundo primavera,
             ¡Habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
             Las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
             Que al cálculo resista;

Mientras la humanidad siempre avanzando
             No sepa a dó camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
             ¡Habrá poesía!

Mientras sintamos que se alegra el alma
             Sin que los labios rían;
Mientras se llora sin que el llanto acuda
             A nublar la pupila;

Mientras el corazón y la cabeza
             Batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos,
             ¡Habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
             Los ojos que los miran;
Mientras responda el labio suspirando
             Al labio que suspira;

Mientras sentirse puedan en un beso
             Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,
             ¡Habrá poesía!

Gustavo Adolfo Bécquer

Tiempo sin reloj

Uno dos, uno dos...
susurra el tacón
y el reloj ha callado.

Quién es tu verso,
quién es.

Un abrazo ahora,
tal vez cesó ya, no lo sé.

¡Qué deprisa se marcha
el amor dejando escarcha!

Se ha dormido ya la esfera
y la calle continúa,
sin fin, sin conjeturas
y tus pasos temerarios
son sin ruido de tacón.

¿Dónde estás escondido
esfera de ensueño?

Todos te buscan
tomando forma de
cualquier gesto decidido.

Inseguro en la noche,
eres carne de reloj.
Recorriste cuatro avenidas,
la quinta se te escapó
a un balcón alejado
de la espiral del dolor.

Te miran ojos felices
sin pilas yace el reloj
y el cuco canta dulce
"i'm not shy anymore"

Ven a este cobijo cansado,
ven a mi nido de amor.

¿Me estarás buscando en la noche
callado desde algún balcón?

Niño y llanto.

Un niño jugaba en el agua
su padre le dijo no sigas
el niño jugó de nuevo
y en un salto cayó al suelo
el padre le dijo enfadado
ves te lo estaba diciendo
a llorar comienza el niño
vaya golpe que te has dado
lágrimas caen de sus ojitos
no llores, niño insensato
acarició el padre a su hijo
no llores, no llores tanto
se volvió el manantial sereno,
las lagrimas suspiros bajos.
Jugaba el niño en la arena,
reía fuerte, muy alto
muy bien le dijo su padre
desde allí te estaré mirando
no volvió a saltar tan fuerte
el niño sobre más charcos
siguió llorando, imposible,
ante un impulso tan claro.
Muchos otros le dijeron
no llores, siempre te ha amado,
no llores, nada ha pasado,
vive la vida cantando
no llores y ríe alto.
Cuando su corazón le impulsaba
a un manantial sin canto
él le gritaba QUIETO
y reía un buen rato.

No se dio cuenta aquel padre,
ni el amigo, ni el muchacho,
que si un corazón te habla
callarle es algo malo.
Que cante siempre que quiera
pero respetar siempre el llanto.
                                                      A un ser humano en la huerta

Lanza tus lágrimas al aire
pobre hombre de la tierra
te abandonaron los otros,
egoísmo es tu pobreza.

Ven a estos brazos amigos,
tenlos, que hoy también lloran.

Te veo, buen compañero,
en tus ojos brilla el cielo,
tu piel desprende calor
del sufrimiento pasado,
años de castigo, hastío.
Sensato, amigo, has sido.

Sensato al no reprocharles,
por no mirar desde arriba,
que de frente a frente tienes
la dulzura de un humano
y no es fácil conseguirla
cuando pocos quedan sanos.

Abre los ojos, amigo,
la vida te está esperando.

Profeta callejero

El hombre extendió sus alas,
invisibles para aquellos
que no veían, miraban.

Y quedé tan sorprendida
de aquel ser que allí me hablaba,
escondiendo en feo cuerpo
un corazón que gritaba.

Pensé "qué suerte ha tenido,
su guerra ya está ganada"
mas vi como se encogían
sus suaves palomas blancas...
...y le vi llorar sin verlo
¡pobre batalla ganada!

Calle calada

La calle está mojada,
decenas de rótulos
pasean sintiendo la tregua
del frío en los rojos pómulos.

La calle está mojada
y sus corazones también,
de tantas lágrimas vertidas
dentro de su propio ser.

Por no parecer extraños
no quisieron que Alegría
pudiera verlos, tal vez
otro corazón solitario
buscando desaparecer
ante los ojos de tantos
para no desvanecer.

Por no expulsarlas hacia fuera
van perdiendo la batalla,
esta es contra la lluvia,
contra el adiós de la amada...

...pero la más verdadera
es contra su propia espada.

Y después: "pase".

Sillas respirando muerte,
enfermedad,
cargadas de hastío 
como si, tristes, estuvieran 
descansando por primera vez 
en muchos años.

Las paredes sonrientes,
vestidas de fiesta esconden
un corazón roto,
lágrimas blancas de desconsuelo,
muerte en lo más profundo
de sus entrañas de yeso.

Pero hoy sonríen,
más verdaderas que nunca,
porque las sillas descansan
y alguien las mira después
de décadas sin ser miradas.

Y el murmullo constante
del silencio susurra...
"gracias".

Un sabio feliz de vida
saludó, sonriente,
solo por descubrir
que las paredes, aun disfrazadas,
son, esta tarde, diferentes.